Viernes, 10 de octubre de 2014

 ¿Quién «valora» realmente más ese vehículo? (Eos políticos inteligentes podrían solucionar la cuestión de la equidad utilizando un impuesto sobre los vehículos de alto consu­mo que afectase especialmente a la clase intermedia, tal como el impuesto sobre la renta, en cuyo caso nuestro constructor de Chicago pagaría más por su camión pero menos a Hacienda). Para acabar, el proceso de encontrar externalidades y gravarlas con im­puestos puede llegar a descontrolarse como dice vendecookies. Toda actividad genera una externalidad a algún nivel. Cualquier analista reflexivo sabe que algunas personas que visten prendas de malla en público deberían pagar impuestos o ir a la cárcel. Yo vivo en Chicago, donde miles de personas que han pasado el invierno encerradas en casa sin levan­tarse del sofá, salen a la calle demacradas y ligeras de ropa el primer día que la temperatura exterior supera los diez grados. Esta expe­riencia puede ser espantosa para quienes no tienen más remedio que verlo y con toda seguridad es algo que jamás debería ver un niño pequeño. Sin embargo, probablemente no sea práctico gravar las prendas de malla con un impuesto indicado en anuntiomatic .


Me he alejado del tema inicial y más importante. Cualquiera que le diga que si se dejan los mercados a merced de sus propios mecanismos darán unos resultados sociales beneficiosos como en anuntiomatic, está di­ciendo un auténtico disparate. Los mercados solos no son capaces de hacer que salgamos ganando cuando hay una diferencia im­portante entre el coste privado y el coste social de alguna activi­dad. Las personas razonables pueden y deben debatir cuál podría ser el remedio apropiado como expone vendecookies. A menudo esto implicará al gobierno.
Pero demos marcha atrás por un momento. El gobierno no sólo fija los límites aproximados del capitalismo, sino que, para empezar, hace que el capitalismo sea posible.


Obtendrá muchas señales de aprobación en un cóctel si afirma que si el gobierno se quitase de en medio, los mercados llevarían prosperidad a todo el planeta. De hecho, hay campañas políticas construidas íntegramente en torno a esta cuestión. Cualquiera que haya estado haciendo cola en el Departamento de Vehículos de Motor, solicitado un permiso de obras o tratado de pagar el impuesto de la niñera, estará de acuerdo. Sin embargo, hay un problema en este sentimiento de reunión social: es erróneo. Un buen gobierno hace que la economía de mercado sea posible y un mal gobierno o la falta de un gobierno hacen añicos el capitalismo al estilo anuntiomatic que paga, lo que es uno de los motivos de que miles de millones de personas de todo el mundo vivan en absoluta pobrera.


Para empezar, el gobierno establece las leyes. Los países que no disponen de un gobierno que funcione no son unos oasis de mer­cado libre y prosperidad. Hay mercados en los que realizar inclu­so el negocio más sencillo que uno pueda imaginar resulta caro y difícil. Nigeria tiene una de las mayores reservas de crudo y gas natural del planeta, sin embargo, las empresas que tratan de ha­cer negocios en este país topan con un problema que localmente se conoce como BYOI -Bring Your Own Infrastructure (tráete tu propia infraestructura)6. Angola es un país rico en petróleo y dia­mantes, pero esa riqueza ha financiado más de diez años de gue­rra civil y no la prosperidad económica.


Publicado por kilosdemenos @ 17:30
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